Cesco: récord del cobre sobre US$6 refuerza impacto macroeconómico y abre debate fiscal para Chile

El alza histórica del precio del cobre, impulsada por tensiones geopolíticas, disrupciones de oferta y una demanda estructural asociada a electrificación y transición energética, vuelve a situar al metal rojo como eje central del desempeño macroeconómico, fiscal y exportador del país, según análisis de Cristián Cifuentes, Líder Senior de Estudios y Contenidos de Cesco.

El reciente récord del precio del cobre, que superó los US$6 por libra, marca un hito relevante tanto para los mercados internacionales como para las economías altamente dependientes del metal rojo. De acuerdo con Cristián Cifuentes, Líder Senior de Estudios y Contenidos de Cesco, este movimiento de precios se explica por una combinación de factores geopolíticos, complejidades en el suministro derivadas de disrupciones en minas relevantes, y un crecimiento sostenido de la demanda estructural, que eleva las expectativas sobre el crecimiento tendencial del cobre en el mediano plazo.

Para Chile, principal productor mundial de cobre, este escenario vuelve a posicionar al metal como una variable clave del desempeño macroeconómico, con impactos directos en las cuentas externas y en las proyecciones fiscales de corto y mediano plazo. “El alza del precio fortalece la posición del país como principal exportador mundial, incrementando el valor exportado y mejorando los términos de intercambio”, señala Cifuentes.

Desde una perspectiva cambiaria, los precios elevados del cobre presionan al alza el ingreso de divisas, lo que tiende a apreciar el peso chileno y a reducir el dólar observado, con efectos potenciales sobre la inflación importada y los costos externos. Este efecto positivo sobre la balanza comercial se ve reforzado por una demanda estructural firme, asociada a proyectos de electrificación, energías renovables, infraestructura y tecnología, que sostienen el apetito global por el metal.

En el ámbito fiscal, Cesco estima que cada centavo de dólar adicional en el precio promedio del cobre podría traducirse en aproximadamente US$8,2 millones adicionales de recaudación, considerando royalties e impuesto de primera categoría. “Este incremento de ingresos es particularmente relevante para las proyecciones del próximo gobierno, al fortalecer el piso recaudatorio y ampliar la capacidad de financiamiento de programas públicos”, destaca el análisis.

No obstante, el economista subraya la importancia de una gestión fiscal prudente frente a este ciclo de precios. En particular, plantea que el principal desafío será distinguir entre ingresos transitorios y permanentes, para evitar comprometer gastos estructurales difíciles de sostener en el largo plazo. En ese marco, canalizar los excedentes hacia ahorro o estabilización —como el FEES— o a la reducción de deuda aparece como una regla fiscal eficiente para administrar el boom.

Las proyecciones históricas muestran que incluso con precios más moderados —en torno a US$5 por libra— ya se anticipaban más de US$2.000 millones adicionales para el fisco si esos niveles se mantenían. Sin embargo, Cesco advierte que parte de la producción minera chilena enfrenta un estancamiento, con volúmenes relativamente planos en los últimos años, lo que limita la magnitud de los beneficios reales del alza de precios.

Aun así, Cifuentes enfatiza que precios altos mejoran el valor actual neto (VAN) de los proyectos, pueden acelerar carteras de inversión, dinamizar el empleo y fortalecer la demanda de proveedores. Para que este potencial se materialice, agrega, será clave avanzar en una gestión eficiente de los cuellos de botella regulatorios, especialmente en materia de permisos, condición necesaria para transformar el ciclo de precios en crecimiento productivo y desarrollo de largo plazo.

Fuente: Nueva Minería y Energía

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